¿Lavas el arroz antes de cocinarlo? Los pros y contras de una práctica para algunos imprescindible y para otros innecesaria

La fuente de esta noticia es: EMOL Es económico, fácil de cocinar y brinda saciedad. El arroz es de los alimentos más consumidos de todo el mundo y sirve como acompañamiento o componente principal de varios tipos de recetas gastronómicas. No obstante, a pesar de ser un cereal milenario existen ciertas controversias respecto de cómo se cocina: por un lado, están quienes aseguran que enjuagarlo o pasarlo por agua es un paso innecesario, mientras que otros lo ven como una práctica esencial para garantizar la calidad y seguridad del alimento.

El enjuague del arroz es una práctica común que algunos cocineros defienden por los beneficios que puede aportar, entre ellos: la eliminación de almidón excesivo que puede resultar en una textura más suelta y menos pegajosa, y la supresión de químicos o microplásticos que pudo haber dentro del empaque del alimento. Pero la disputa se genera cuando se argumenta que pasar el arroz por agua podría eliminar nutrientes y así, reducir su valor nutricional.

Al enjuagar los granos de arroz, no solo se quitan los metales pesados, sino también algunos de sus nutrientes beneficiosos. Según informa Papalia, lavar el arroz puede provocar la pérdida de minerales esenciales como hierro y zinc, así como vitaminas del complejo B (B1 y B2) y ácido fítico. Aunque aclara: “Estas pérdidas suelen ser mínimas y deben equilibrarse con los beneficios de eliminar posibles contaminantes. Para minimizar la pérdida de nutrientes, se recomienda un enjuague breve en lugar de un lavado prolongado o excesivo”.

En última instancia y en lo que refiere al consumo diario, cabe destacar que los límites establecidos por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), estiman que una persona adulta de 70 kilos podría consumir de manera saludable hasta 160 gramos de arroz integral o 280 gramos de arroz blanco al día.

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