La fuente de esta noticia es: EMOL Las entradas para el Mundial son caras. Los vuelos a América del Norte son caros. Las habitaciones de hotel en muchos lugares son caras.
Hay algunas ofertas de comida y bebida llamativas -y sí, a veces costosas- en los recintos que albergan el Mundial. Una bandeja de tater tots (parecidos a las papas duquesas) con caviar por 75 dólares (unos 68 mil pesos) y una empanada de 2,2 kilogramos para los atrevidos o para compartir en Miami a 40 dólares (unos 36 mil pesos). Tacos de rib-eye por 8 dólares (unos 7.200 pesos) en Guadalajara, México. Algo llamado “Twinkie cheeseburger”, que no tiene nada que ver con el postre, por 22 dólares (unos 20 mil pesos) en Los Ángeles.
Los precios, en muchos casos, no difieren de lo que los aficionados de Estados Unidos encontrarían los domingos de NFL o los sábados de fútbol americano universitario. Pero algunos aficionados internacionales no están acostumbrados a esos valores y están protestando, especialmente por la cerveza, que pueden superar los 20 dólares (unos 18 mil pesos).
En la Ciudad de México, una cerveza podría costar -literalmente- el sueldo de un día. El salario mínimo diario en la capital mexicana es de apenas 315,04 pesos (poco más de 16 mil pesos chilenos). Algunas cervezas en el Estadio Azteca se vendían entre 299 y 310 pesos (entre 15.500 y 16.067 pesos chilenos), alrededor del doble de lo que los aficionados pagarían normalmente en el mismo estadio para un partido de temporada regular.
Pero en Atlanta, donde el propietario de los Falcons y operador del estadio, Arthur Blank, prometió que los bajos precios en los puestos de comida que ha defendido durante muchos años se mantendrían para el Mundial, las rebanadas de pizza cuestan 3 dólares (unos 2.700 pesos), las bebidas de casi un litro 4 dólares (unos 3.600 pesos), una hamburguesa con queso cuesta 5 dólares (unos 4.500 pesos), las tiras de pollo con papas fritas 6 dólares (unos 5.400 pesos) y las cervezas podían conseguirse desde 8 dólares (unos 7.200 pesos).
Jonathan Arango, de 33 años y residente de Greenville, Carolina del Sur, asistió a un partido en Atlanta con su esposa, su hija y su padre.
“En total, por lo que compramos -tres órdenes de tacos, una rebanada de pizza, dos aguas y una Coca-Cola-gastamos como 50 dólares” (unos 45 mil pesos), comentó Arango. “Comparado con lo que hemos pagado en otros eventos… se agradece después de haber pagado mucho por una entrada”, agregó.
Y Schüller señaló que, aunque el torneo se celebra cada cuatro años, aun así se siente como una experiencia única en la vida.
“Todo el mundo del fútbol se está divirtiendo, así que brindemos por eso”, dijo Schüller.




