Exercise snacks: Las píldoras de actividad física intensa que todos pueden poner en práctica para mejorar la salud

La fuente de esta noticia es: EMOL Durante décadas, cuidar la salud física fue sinónimo de encerrarse en el gimnasio a transpirar, independientemente de lo que se hiciera durante el resto del día. Hoy sabemos que esto es un error. Se puede correr cinco kilómetros a la mañana, pero si después se pasan nueve horas inmóviles en una silla, el cuerpo sufre las consecuencias. Estudios recientes demuestran que ráfagas de dos a tres minutos de movimiento de alta intensidad repartidas a lo largo del día pueden prevenir enfermedades y contribuir al bienestar.

El concepto de exercise snacks fue acuñado por la Universidad de McMaster en Canadá y popularizado por investigadores de la Universidad de Columbia en Estados Unidos. Propone lo que su nombre sugiere: consumir pequeñas píldoras de actividad física intensa repartidas de forma estratégica durante el día. No hace falta cambiarse de ropa, no se necesitan aparatos y no requieren una inversión de tiempo que ponga en jaque la rutina. La premisa es tan simple como disruptiva: elevar las pulsaciones rápido y de manera intensa para luego volver a lo que se estaba haciendo. Pero, ¿puede un estímulo tan corto generar un impacto real en nuestro organismo? La evidencia científica es categórica: funcionan y mucho.

 Una buena estrategia laboral puede ser incorporar una pausa activa cada 60 a 90 minutos. El objetivo es recordarle al cuerpo que fue diseñado para moverse. “No se trata de reemplazar el gimnasio, la fuerza o el entrenamiento, sino de sumar movimiento donde antes había inactividad. La mejor actividad física es la que se puede sostener en el tiempo. Los exercise snacks son una herramienta simple para transformar un día sedentario en uno más activo”, asegura Palavecino.

Según el entrenador, son varias las alternativas que pueden activarse durante la jornada:

– Evitar el ascensor y subir las escaleras a ritmo rápido de 1 a 3 minutos.
Hacer sentadillas entre tareas o llamadas.
Hacer flexiones de brazos contra una pared o escritorio.
Realizar caminatas rápidas de 5 minutos después de comer.
Elevar talones (gemelos) mientras se espera una reunión o mientras se toma un café.
– Realizar pausas de movilidad: rotaciones de tronco, brazos y cuello.
Caminar mientras se habla por teléfono.
Stretching o estiramientos breves (20 segundos por grupo muscular), utilizando la silla y el escritorio como elementos.

Las microdosis de ejercicio no reemplazan al entrenamiento de fuerza ni a las sesiones de resistencia: su verdadero superpoder es ser una herramienta democrática, accesible y de costo cero para mantenerse activos.

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