La fuente de esta noticia es: EMOL Alrededor de 280 mil personas viven actualmente con demencia en Chile, cifra que podría duplicarse en los próximos 20 años debido al envejecimiento poblacional. De ahí la importancia de los resultados arrojados por LatAm-Fingers, primer ensayo clínico multicéntrico realizado en América Latina sobre prevención de deterioro cognitivo, en el que Chile estuvo representado por Carolina Delgado, neuróloga del Hospital Clínico Universidad de Chile.
La investigación -publicada en The Lancet- realizada durante dos años en 11 países latinoamericanos a 1.065 participantes entre 60 y 77 años, concluyó que una intervención multidominio basada en cinco hábitos, logra mejorar en un 55% las funciones cognitivas en adultos mayores con riesgo de demencia.
Sin embargo, más allá de las mejoras cognitivas, la intervención produjo cambios significativos en la salud general de los participantes. “Los dos grupos se empoderaron sobre todo en su salud. Los cambios a nivel cardiovascular y a nivel de rendimiento físico eran evidentes. Y se notaba que estaban de mucho mejor ánimo: gente que antes no salía y no socializaba, empezó a juntarse con otras personas y tuvieron una mejora en sus trastornos de ansiedad crónicos”, afirmó Delgado.
A juicio de la neuróloga, el mayor aporte del estudio radica en que entrega evidencia científica generada en Latinoamérica para respaldar futuras políticas públicas de prevención. “A nivel de políticas públicas es donde cambia totalmente porque antes no había un estudio con evidencia en Chile que demostrara esto. Con la evidencia local podemos movilizar al mundo político. Es importante porque si uno es una persona con buena educación, sabe que no hay que fumar, que hay que controlarse la presión, que hay que hacer ejercicio, pero necesitamos que esta información la tenga toda la población y ahí es donde el estudio puede ayudar”, indicó.
LatAm-FINGERS continuará su trabajo con el objetivo de evaluar el impacto de la intervención a largo plazo. Los participantes serán seguidos durante cuatro años adicionales, ya sin el acompañamiento estructurado del equipo interdisciplinario. Esta etapa permitirá determinar si los cambios en el estilo de vida y los beneficios cognitivos logrados durante el programa, se mantienen en la vida cotidiana.




