La fuente de esta noticia es: EMOL
A Seong le parece una propuesta extraña, pero decide aceptarla cuando se entera de que su hija de 10 años se irá a vivir a Estados Unidos con su madre y su padrastro, por lo que es posible que no la vuelva a ver.
Un vehículo lo pasa a buscar para trasladarlo al lugar donde se realizará la competencia. Allí se encuentra con otros hombres y mujeres de diferentes edades, pero con un problema en común: todos viven al límite con deudas que no pueden pagar.
Seong y los demás firman un documento donde manifiestan su consentimiento para participar. Serán seis juegos en seis días y quien gane se llevará un pozo de dinero que se irá acumulando cada jornada. Sin embargo, quienes pierdan, serán eliminados… literalmente.
Además del éxito que ha tenido, “El juego de calamar” también se ha visto envuelto en algunas controversias. Una de ellas se generó a raíz de un detalle que aparece en la tarjeta que entregan los reclutadores de la competencia a los elegidos para participar en ella.
El documento tiene por un lado tres símbolos (círculo, triángulo y cuadrado) y por el otro un número telefónico al que los candidatos deben llamar para sumarse al juego. El problema es que se trata de una línea que realmente existe por lo que su dueño comenzó a recibir innumerables llamados y mensajes, todos los días y a toda hora.
Según han publicado diferentes medios, Netflix tomó conocimiento del problema y está buscando una solución, ya que el dueño del número telefónico no quiere deshacerse de él debido a que lo ha tenido durante muchos años.
La plataforma de streaming también tuvo que advertir sobre un efecto óptico que se produce en el cuarto capítulo de la producción, específicamente en una escena donde ocurre una pelea mientras las luces de la habitación se encienden y se apagan continuamente.
“Algunas escenas tienen efectos estroboscópicos que pueden afectar a espectadores fotosensibles“, avisó Netflix.
Los efectos estroboscópicos se producen al iluminar mediante destellos un objeto que se mueve de forma rápida y periódica. Así genera un efecto visual que hace ver a un cuerpo que gira como detenido, lo que -por ejemplo- puede desencadenar una crisis en personas con ciertas condiciones, tales como la epilepsia fotosensible.