La fuente de esta noticia es: EMOL Un equipo internacional de 43 expertos considera que los alimentos ultraprocesados suponen un problema de salud pública de primer orden que guarda gran paralelismo con el tabaquismo: tras su creciente consumo hay influyentes multinacionales a la que hay que frenar con una regulación más estricta por parte de los gobiernos.
Los ultraprocesados constituyen el sector alimentario más rentable, con ventas anuales globales de miles de millones de euros, que les sirven para ampliar su producción, comercialización e influencia política. El resultado: la transformación de las dietas y de la salud pública a nivel mundial.
“Coordinan cientos de grupos de interés en todo el mundo, presionan a los políticos, realizan donaciones políticas y se involucran en litigios para retrasar las políticas”, resaltó Baker.
Los autores comparan esta situación con la de la industria del tabaco y piden promover sistemas alimentarios centrados en la salud, la equidad y la sostenibilidad.




