La fuente de esta noticia es: EMOL Cuando Adrien Brody protagonizó “El Pianista” en el año 2002, el mundo del cine posó sus ojos sobre él. El drama de guerra dirigido por Roman Polansky, le valió al actor no solo numerosos galardones, sino que también lo posicionó en Hollywood y el mundo, como uno de los intérpretes más talentosos de su generación. Sin embargo, esa experiencia tuvo un lado muy difícil, según él mismo reveló en una reciente entrevista.
En “El Pianista”, Brody encarna a Wladyslaw Szpilman, un célebre pianista judío que eludió a los nazis escondiéndose en las ruinas de Varsovia, para lo cual hizo una dieta extrema que lo llevó a perder 14 kilos hasta llegar a pesar 57 kilos.
A la audición se presentaron 1.400 hombres y Adrien fue el elegido. Se tomó su trabajo tan en serio que además de la dieta y de aprender a tocar el piano en tiempo récord, se aisló de la sociedad. “Debido a que el personaje pierde tanto, quería tener una idea de cómo se siente esa pérdida”, ha dicho.
La película dirigida por Brady Corbet, sigue a László Toth, un visionario arquitecto que huye de la Europa de la posguerra en busca de una nueva vida en Estados Unidos. Separado de su esposa Erzsébet durante la guerra, László se enfrenta al desafío de reconstruir su obra y su matrimonio. En Pensilvania, el empresario Harrison Lee Van Buren reconoce su talento y le ofrece la oportunidad de construir su legado, aunque a un costo inesperado.
El drama épico debutó en el 81° Festival de Venecia, donde obtuvo el prestigioso León de Plata por la dirección de Corbet. Además, ganó como Mejor Película y Mejor actor (Brody) en los premios del Círculo de Críticos de Nueva York y de la Asociación de Críticos de Chicago, y ha recibido diversas nominaciones, entre ellas siete a la 82° edición de los Globos de Oro.