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Tras conquistar rápidamente el mercado chino de vehículos eléctricos, Xiaomi prepara su arribo en Europa, donde comenzará a comercializar sus modelos el próximo año. Alemania será uno de los primeros mercados y la compañía tecnológica apostará por una estrategia diferente a la utilizada por algunos fabricantes eléctricos, ya que recurrirá a concesionarios tradicionales para vender sus vehículos.
Para eso, publica Carscoops.com, la firma ya ha establecido acuerdos de colaboración con importantes grupos de distribución alemanes, entre ellos LUEG Mobility GmbH, concesionario de Mercedes-Benz, y Emil Frey Germany, uno de los mayores grupos de concesionarios de automóviles del país.
La decisión permitirá a Xiaomi apoyarse en empresas con experiencia en la comercialización de vehículos nuevos y con una relación consolidada con los consumidores. Además, los potenciales compradores podrán conocer y probar los modelos de la marca antes de concretar una compra.
Alemania no es un mercado desconocido para Xiaomi. La compañía cuenta con un importante centro de investigación y desarrollo en Múnich, desde donde también ha desarrollado parte de su estrategia para su expansión internacional.
El desafío, sin embargo, será mayor que el que enfrentó en China. Desde que comenzó a fabricar vehículos, Xiaomi ha entregado más de 700.000 unidades en su mercado local, una cifra alcanzada en un periodo relativamente corto y en un sector altamente competitivo.
En China, además, la empresa parte con una ventaja asociada al reconocimiento de su marca. Xiaomi es un fabricante consolidado de productos tecnológicos y de consumo, al punto de ser considerado por muchos como el “Apple chino”. Esa familiaridad le ha permitido trasladar parte de la confianza que existe hacia sus teléfonos y otros dispositivos al negocio automotor.
En Europa, en cambio, la situación será diferente. Aunque Xiaomi comercializa diversos productos en distintos países de la región, su presencia como fabricante de vehículos todavía es inexistente, por lo que deberá convencer a los consumidores principalmente mediante las prestaciones de sus modelos y precios competitivos.
A esto se suma el impacto de los aranceles europeos a los vehículos eléctricos fabricados en China. Xiaomi no alcanzó a participar en la investigación iniciada por la Comisión Europea en 2023, ya que todavía no había presentado su primer modelo, el sedán SU7. Por esta razón, la compañía podría quedar expuesta a un arancel de hasta 45,3%, lo que elevaría significativamente el precio de sus vehículos frente a los valores que tienen en China.
Con estos factores sobre la mesa, Xiaomi tendrá que enfrentar uno de sus mayores desafíos desde que ingresó a la industria automotriz: trasladar el éxito conseguido en China a un mercado europeo donde la marca todavía no cuenta con el mismo nivel de reconocimiento y donde los vehículos eléctricos provenientes de China enfrentan mayores costos de importación.




