La fuente de esta noticia es: EMOL El “Guernica” de Pablo Picasso, un gigantesco lienzo convertido en símbolo contra la guerra y que se expone en el Museo Reina Sofía de Madrid, es objeto de un “tira y afloja” entre el País Vasco, que lo reclama, la Comunidad de Madrid y el Gobierno central.
Desde que Pablo Picasso lo pintó en 1937, el “Guernica” siempre tuvo una gran carga política.
En 1995, las autoridades españolas se negaron a prestarlo al Centro Georges Pompidou de París, alegando los daños irreversibles que podría sufrir la obra durante su traslado.
Al año siguiente, Bernard Picasso, nieto del pintor y uno de los administradores de la obra de su abuelo, se opuso a la solicitud de préstamo temporal al Guggenheim de Bilbao.
Destinado al pabellón de la República Española en la Exposición Universal de 1937 en París, el lienzo fue enviado a Estados Unidos en 1939 al Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA), donde permaneció más de 40 años.
Picasso había pedido que permaneciera allí hasta el retorno de la democracia en España, y las reproducciones del “Guernica” se convirtieron, bajo la dictadura, en un símbolo de la oposición al franquismo.
En 1981, tras la muerte de Picasso (1973) y Franco (1975), y después de haber sido cedido para varias exposiciones, sobre todo en Japón, el “Guernica” pisó España por primera vez, volviendo a Madrid para ser expuesto en el Museo Nacional del Prado.
En 1992 se trasladó a su ubicación definitiva hasta ahora, el Museo de Arte Contemporáneo Reina Sofía, situado a unos cientos de metros del Prado.




