La fuente de esta noticia es: EMOL Una exposición prolongada a un aire de mala calidad, principalmente por la presencia de partículas en suspensión (PM2,5) y dióxido de nitrógeno (NO2), está relacionada con una mayor prevalencia y un riesgo superior de depresión, según un informe publicado este martes por la Agencia Europea del Medio Ambiente (EEA).
Se ha encontrado igualmente una asociación entre la exposición prenatal al bisfenol A (compuesto utilizado en la fabricación de plásticos) y la depresión y la ansiedad en la infancia.
“Aunque se necesitan más investigaciones para aclarar la causalidad”, dice la EEA, “las pruebas existentes refuerzan la necesidad de aplicar plenamente la legislación de la UE y reducir aún más la exposición a la contaminación”.
La Agencia subraya la pertinencia de un enfoque integral que conecte la salud humana, animal y medioambiental.
“En las últimas décadas se han desarrollado enfoques terapéuticos basados en la naturaleza: se ha demostrado que la jardinería, el ejercicio al aire libre y los baños de bosque tienen efectos beneficiosos para la salud mental“, indica.




